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Una Manera De Construir Hijos fracasados-Parte 2



Ya en un artículo anterior, hablábamos acerca de cómo algunos padres de familia, son autores de que sus hijos vayan perdiendo su autoestima todo ello a través de golpes, gritos, insultos, que poco o nada se va perdiendo con el transcurso de los años, lo que da como resultado a hijos fracasados.

Continuando con nuestro artículo una manera de construir niños fracasados, esta vez entablaremos más acerca de cómo los padres destruyen la afectividad de los niños, a través de amenazas, otro de los errores que cometen algunos padres es la comparación que hacen con sus hijos con otros seres de igual, menor o mayor edad.

Un gran porcentaje de padres de familia comete el error de amenazar a los hijos, no con asesinarlos, hacerles padecer, u otra amenaza, sino mas bien con dejarlos de querer, abandonarlos, encerrarlos.

Este tipo de amenazas son fruto de que el niño asimile las cosas de diferente manera, por ejemplo, si le dices “o dejas de llorar o me voy y te dejo solito”, los niños pueden entender que nunca deben llorar, si no quieren quedarse solos, ante ello, los niños se van formando machistas y algunas veces sin dejar ver sus sentimientos.

La otra forma de crear niños fracasados, es el hecho de compararlo con alguien mas, que puede ser de menor edad “porque no eres tranquilo como tu hermano menor”; puede ser de la misma edad “porque no puedes ser igual que tu primo Arturo”; o puede compararlo con una persona que sea de mayor edad “eres igual de borracho que tu papá”.

Estas u otras frases de comparación dañan la mentalidad del niño, recordemos que son los primeros años en el que se forma la personalidad. Si seguimos usando comparaciones, seguimos contribuyendo a que existan niños en la calle, los mismos que se forman como personas machistas, golpeadores, ladrones, groseros, violentos, mentirosos, y lo peor de todo es que estas escenas se repetirán y repetirán generación tras generación.

Dejemos de llevarnos por nuestro mal humor o mal carácter y aprendamos a enseñar y educar a nuestros hijos de la mejor manera, siempre con dialogo y sobre todo amor.