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Que no se convierta en un hábito el dormir con tus hijos



Todos alguna vez quisimos quedarnos en la cama de nuestros padres, por temor a la oscuridad,  o nos encontrábamos delicados y necesitábamos de ciertos cuidados especiales, o incluso, cuando alguno de nuestros padres se encontraban fuera del hogar, por distintas razones, siempre estamos buscando alguna excusa  para poder compartir la cama con nuestros padres y/o viceversa.

Los investigadores de Estados Unidos, lo llaman co-sleeping, que habla acerca del niño que duerme con alguien del entorno hogareño, pueden ser los padres, hermanos o abuelos.

Sin embargo por muy paternales que nos sintamos o seamos, el dormir con nuestros hijos trae consecuencias en lo posterior, causándoles daño de trastornos de sueño en nuestros hijos. Es por ello que debemos aprender y enseñar a que el niño se acostumbre a dormir solo.

Según algunos expertos, un niño puede dormir solo a partir del cuarto o quinto mes, mientras más antes, mucho mejor, es así que el niño aprenderá a ser independiente y crear su propio espacio para poder desarrollarse mucho mejor en lo posterior de su vida, caso contrario, los niños crecen con cierta inseguridad, sufriendo de pesadillas y terrores por el miedo a quedarse a dormir solos.

Una buena forma de que puedan entender y aprender, nuestros hijos, es el hecho de que el acostarse se vuelva una rutina, se puede empezar con la limpieza de los dientes, leer un cuento, una oración, canción o película, luego unos cuantos mimos y dejarlos en su habitación para que puedan conciliar el sueño.

Si amamos a nuestros hijos, debemos enterarnos de los aspectos positivos y negativos que tienen ciertas actitudes que tomamos.