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Psicología infantil y la etapa del “No” en el niño


Los niños están en constante desarrollo de sus habilidades, es debido a esto que llega un momento en el que cuando se le hace una pregunta la respuesta suele ser “no”, se conoce como la etapa del “No” que requerirá paciencia por parte de los padres hacia el niño además de creatividad, pero veamos que nos dice la psicología infantil.

Etapa del no

Esta etapa a la cual hacemos referencia se hace presente entre los dos y medio años, pudiendo llegar a los tres. Su característica es la de oponerse a todo, llegando a desobedecer, saliendo se siempre con la suya, sin embargo este hecho es un indicativo de que el niño se está desarrollando correctamente. Lo que sucede es que el niño quiere hacerlo todo solo sin depender de una persona, por ello se opone a todo lo que signifique control por parte de los padres.

Lo que esto significa es que el niño empieza a sentirse autónomo, le gusta el sentimiento de independencia y por ello la tendencia a decir a todo lo que se le está pidiendo. Esa necesidad de hacer las cosas por su cuenta es un comportamiento completamente sano y que debe ser animado y no así obstaculizado. Resultando entonces una situación en la que los padres busquen la manera de equilibrar dos necesidades: la necesidad de que el niño haga caso a las cosas necesarias de cada día, y la de mostrar autoridad, puesto que en esta etapa se corre el riesgo de frenar el proceso del niño hacia su autonomía. Esta edad no es la indicada para enseñar al niño la obediencia ciega, es mucho mejor actuar con astucia antes de obligarle hacer cosas en contra de su voluntad.

Como armas para esta etapa están la paciencia y fantasía, que en el cada día ayudaran a idear trucos pequeños que convencerán al niño para que haga caso de lo que le dicen. Por ejemplo, si no quiere sentarse a la mesa a la hora de comer, se puede esconder su plato bajo la servilleta, en busca de que su curiosidad sea más fuerte que el deseo de pelearse y al niño le entren las ganas de pelearse. Sin duda una mejor opción que propiciar una rabieta.