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Nuestros hijos y los de Nuestra Pareja



En esta época moderna, los divorcios son cada vez más frecuentes. Las mujeres y los hombres habitualmente volvemos a emparejarnos y de esas uniones nacen hijos que son legítimos,  sin embargo, no sabemos dónde situarlos dentro de nuestro nuevo esquema de familia.

La experiencia propia me ha demostrado que la coexistencia entre nuestros hijos y los de nuestra pareja es un desafío grande. Aquí te brindamos algunos consejos para lograr que la armonía de tu hogar pueda generar esos vínculos afectivos tan necesarios dentro de la construcción de una familia.

Parece de telenovela, pero es frecuente que los niños de segundo matrimonios tengan  hermanos por parte del padre, por parte de la madre, por parte de la segunda pareja del padre, sobrinos que son hijos de medios hermanos.

En este nuevo rompecabezas familiar  que algunas veces no se puede organizar del todo, lo más importante serán  los vínculos afectivos que se generen. Pues el hecho de nosotros como pareja congeniemos, no garantiza que todos nos llevemos bien, que seamos amables entre unos y otros, todo tiene sus dificultades.

Ahora bien, lo importante es asumir que las cosas sucedieron así y tenemos que  tenemos que afrontarlo con la mayor madurez y responsabilidad posible para lograr una  armonía mínima para convivir con demás.

Construir familias, sobre otras rotas, y lograr que esta se articule  supone mucha generosidad y apertura. Nuestra nueva familia acoplada obliga a tolerar las diferencias y a ofrecer nuestras virtudes, ya sean la tranquilidad, la solvencia económica, el humor, una familia extendida que respalda, la simpatía, la disponibilidad para el diálogo o lo que sea que acreditemos en beneficio de todos.

Enlazar una nueva familia, resulta ser siempre un desafío mayor. Los adultos tenemos la obligación de cultivar el amor hacia los hijos que no son propios, si es que pretendemos que los niños aprendan a convivir, que sean respetuosos y solidarios, ya sea con sus hermanos de sangre o de vida, y sientan unos y otros que están en su casa.

Si estas atravesando por esta situación, te diré que no es imposible que hermanastros logren tener una convivencia fraterna; asimismo que existen madrastras y padrastros que no se parecen en nada a los mencionados en los cuentos de hadas y  que muchas veces resultan desarrollar vínculos afectivos fuertes con los hijastros, que se dan por  perdidos después de los divorcios.