Estás en: Psicología > Trastorno de personalidad > > LA PSICOLOGIA Y LOS RASGOS DE PERSONALIDAD

LA PSICOLOGIA Y LOS RASGOS DE PERSONALIDAD



Abordaje de la psicología y las teorías de personalidad como diferencias individuales

El presente artículo pretende abordar los aspectos de la personalidad desde la psicología. Para ello inicialmente debemos conocer que la persona se muestra al mundo como un conjunto de rasgos físicos, que cambian en forma sucesiva, y de una gran variedad de conductas, que tienen una continuidad en el tiempo, en relación con las distintas situaciones que debe enfrentar.

Desde el punto de vista de la psicología, las características de las personas se consideran cualidades o rasgos, que se infieren de su forma de comportarse que se han observado y que permanecen invariables.

Por lo tanto, un rasgo de la personalidad se puede definir en función a la constancia o repetición de su presencia en la conducta de un sujeto, y de su estabilidad en el tiempo.

Para abordar este tema tan complejo desde la psicología, podríamos evidenciar que existe una serie de teorías sobre la personalidad, desde el famoso psicoanálisis de S. Freud hasta la logoterapia de Viktor Frankl.

Algunos de ustedes encontrarán el área un poco confusa. En primer lugar, muchas personas preguntan “¿quién está en lo cierto?”. Por desgracia, este es el aspecto menos receptivo de la psicología dentro de la investigación, ya que cada teoría desplaza a la anterior. El área a revisar comprende cuestiones que son accesibles solamente al sujeto, como sus pensamientos y sentimientos internos. Algunos de estos pensamientos no son accesibles a la consciencia de la persona, como los instintos y las motivaciones inconscientes. En otras palabras, la personalidad todavía se encuentra en un período “precientífico” o filosófico y es muy probable que algunos aspectos permanezcan indefinidamente así.

Otra cuestión que provoca que algunas personas dejen de lado el tema de las teorías de la personalidad es que las consideran el tema más fácil de todos y creen, sobre todo ellos mismos, que saben todas las respuestas relacionadas con éstas.

Ahora bien, sería bueno finalizar el artículo estableciendo una definición sobre las teorías de personalidad existentes.

Para el Conductismo la personalidad es un conjunto de conductas aprendidas que forman una serie de hábitos y no habría estructuras generales de comportamiento innatas, ya que este enfoque considera que el hombre nace como una “tabula rasa”. De modo que frente a situaciones parecidas el hombre tiende a reiterar conductas habituales.

A estas situaciones comunes, el conductismo las considera como elementos materiales representados por la situación y los centros nerviosos que participan en el momento de la respuesta, de modo que la base de lo que es común en el comportamiento frente a circunstancias parecidas depende del funcionamiento de las mismas conexiones nerviosas.

También las teorías conexionistas y asociacionistas consideran que la personalidad no se caracteriza por tener una estructura anterior a la experiencia sino que es puramente adquirida.

Por lo tanto, para estas teorías, cualquier individuo que pueda responder a estímulos y que pueda aprender, estará en condiciones de adquirir un conjunto de respuestas aprendidas que aplicará frente a situaciones parecidas. La conducta se transforma así, en un elemento objetivo que se puede observar y medir en un laboratorio.

Como se pude percibir, según el enfoque que se adopte existen distintas categorías de rasgos.

Así hay rasgos que se refieren a los aspectos formales del comportamiento y de la personalidad, como la inteligencia, la habilidad, la estabilidad, o la actividad; y otros rasgos que se relacionan con las opiniones, los intereses, o sea que se refieren a las actitudes de un sujeto frente al mundo, es decir, a su ideología y su forma de ver el mundo.

Algunos rasgos son comunes a todos los hombres y otros distintivos, hay rasgos superficiales y otros más profundos, como así también manifiestos y latentes; y las diferencias culturales también desempeñan un importante rol en determinadas circunstancias.