Estás en: Psicología > Psicología infantil > > La psicología de la agresividad infantil

La psicología de la agresividad infantil


Cuando un nuevo ser humano viene al mundo, este tiene herramientas muy arcaicas para relacionarse con el mismo, de esta manera el niño en su etapa primera, aún no tiene claro que puede o no hacer, causándole esto una inseguridad y desconcierto a lo cual podría responder con agresividad, en su intento de pedir límites, para obtener seguridad.

Esto cambia cuando esa actitud agresiva se convierte en poderosa herramienta, además de eficaz, para conseguir aquello que el niño desea. Tal aparente utilidad puede llegar a convertirse en fuente de frustraciones, al igual que de problemas de comunicación y relación social, como consecuencia podría impedir al niño un adecuada integración, dando pie para un futuro fracaso escolar y en casos extremos conducta antisocial, la cual podría desarrollarse en etapas de la adolescencia y la edad adulta.

De esta manera podemos empezar a notar la diferencia de la conducta adaptativa inicial y aquella que se presenta como conducta agresiva como tal, es decir, la intencionalidad. Es asi que la conducta presente en un periodo de tiempo determinado le sirve al niño para aprender y adaptarse a su entorno, se diferencia de aquella que se prolonga más allá de ese momento vital, convirtiéndose en instrumento vital de actuación y resolución de problemas, buscando hacer daño ya sea este psíquico o físico en forma deliberada (patadas, golpes. Palabras malsonantes, expresiones despectivas).

Llegado a este punto, se recuerda que los niños aprenden por imitación, por ello incluso las conductas agresivas se aprenden de esta manera, siendo que los modelos que más a mano tiene son los padres, es de lógica pensar que los niños aprenden a relacionarse con los demás tal como lo hacen sus padres, si su actuar es brusco y con gritos o si al contrario es tranquilo y sosegado, el niño aprenderá a actuar de la misma manera. Claro que una segunda influencia a tomar en cuenta es la brindada por otros adultos o compañeros de juego.

En caso de presentarse el problema de conducta agresiva, recuerde que este es un comportamiento aprendido, por lo cual es posible modificarla y sustituirla por otro más adecuado, siendo el mejor tratamiento la prevención o programar una cita con un especialista que  trata estos casos ya que están destinados a la  psicología infantil . El trabajo en conjunto con los maestros para descubrir algún problema de habilidades sociales u otros, además de tomar en cuenta el factor orgánico en el cual podemos tomar como ejemplo un problema hormonal, habiendo revisado y solucionado dichos problemas y la conducta persiste, consulte con un profesional en psicología infantil el cual le ayudara a encontrar las causas y a tratarlas adecuadamente.